El malo en primera persona-Blancanieves por Lola

Blancanieves- Versión de la madrastra
No siempre fui cruel y mala. Vivía en una casa enorme, apartada, entre el bosque. Me encantaba montar a caballo y pasar las tardes en el jardín. En definitiva, yo era una joven muy feliz. Me iba a casar con John, un soldado del rey al cual yo amaba, hasta que sucedió mi primer desgracia.

Fue una tarde típica de verano, en la que yo estaba montando a caballo De repente escuche un grito desgarrador de una joven preciosa ahogándose en el río. En un instante me encontré alli y con ayuda de un tronco logré salvarla.Yo no sabía que era la hija del rey y cuando él se enteró de lo sucedido, en agradecimiento, me pidió casamiento. A pesar de no querer, tuve que aceptar su propuesta. Recuerdo la mirada de John cuando se lo dije. Reflejaba confusión, miedo y odio. Odio. Jamás voy a olvidar esa mirada. Aparté los recuerdos de amor y los guardé en un lugar muy profundo de mi mente. Cada mañana me sentaba en mi alcoba y deseaba poder volver a mi vida anterior. Sin darme cuenta, el tiempo fue pasando, y mi odio hacia el rey y su hija fue creciendo. Ella a su vez, fue creciendo y convirtiéndose en una joven bella y bondadosa. Todos la conocían como Blancanieves. Un dia de aquellos, descubrí que John había muerto en la guerra contra Francia, que había comenzado a principios de año. En ese momento la ira me consumió, y decidí que tenía que matar al rey, cueste lo que cueste.
Una noche, mientras el rey estaba en el dormitorio principal, le clave una daga en el medio del pecho. La alegria que sentí en ese momento llenó mi corazon de esperanza.

Dos años después de la muerte del rey, yo estaba frente mi espejo. Realicé la misma pregunta que había hecho durante años:
“Espejito, Espejito dime quien es la más hermosa del reino”
A lo que mi espejo respondió:
“Usted es muy hermosa majestad, pero otra mujer supera su belleza”.
Eso me sorprendió. Mi espejo jamás se equivocaba.
“¿Qué?”grité “¿Quién?”.
“Blancanieves, su majestad”
Antes de que terminara la frase, empecé a bajar la escalera. “Esto tiene que acabar de una vez” pensé.
Llamé al cazador. Se que no era una manera muy agradable pero esto tenía que acabar de una forma u otra. Le ordené que se llevara a Blancanieves al bosque, la matara de la manera mas feroz y me trajera su corazón como prueba. No pude dormir en toda la Noche. A la mañana siguiente, a primera hora, llamé al cazador. En sus manos él tenía un cofre. Supe lo que era antes de que lo abriera. Su corazón.
La siguiente semana fue la mejor que recuerdo haber pasado en toda mi vida. Pero, esa felicidad acabó demasiado pronto. Me enteré, mediante mi espejo, que Blancanieves no había muerto y que seguía siendo la más bella del reino. Nuevamente decidí que tenía que ponerle un fin a esto, pero no confiaba en nadie para la tarea. Asi que disfracé de una mujer mayor y preparé manzanas envenenadas. Fui hasta la casa en donde Blancanieves se refugiaba. Le ofrecí una manzana y ella la aceptó.
Volví al castillo, mientras de reojo veía a Blancanieves cayendo al piso, emitiendo un golpe seco.
Dos semanas después sentí un golpe en la puerta. Estaba dormida asi que no le presté atención. Pasaron unos segundos hasta que el ruido volvió.Bum.Bum.Bum. En un momento ya no lo soporté mas y me desperté. Abrí la puerta y me encontré con dos manos que me ponían un trapo con olor en la cara. Luché, pero unos segundos mas tarde caí en una oscuridad absoluta. Cuando desperté, estaba en una habitación del castillo. Frente a mi estaba Blancanieves. Yo no sabía que había despertado hasta ese momento. Había un hombre sentado junto a ella. El dijo que a Blancanieves se le concedían los derechos de reinar al país y que,por lo tanto, yo quedaba desterrada. Aunque sea sorpresivo, esa afirmación no me afectó mucho. Claro, era asombroso ser reina y quería vengarme de Blancanieves pero en ese momento caí en la cuenta de que yo no quería mas responsabilidades y problemas. Quería que mi vida volviera a ser relajada. Asi que, sin mas distracciones,partí hacía un prado que encontré en el bosque. En el encontre paz y felicidad, y no supe, hasta mas tarde, que ese lugar se iba a convertir en mi nuevo reino.

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